“Lo hice en la noche, cuando mi hija se fue a dormir. Estaba sola. Fue motivo de muchas discusiones con mi pareja, muchos malos tratos, mucho cuestionamiento hacia mi decisión porque él si tenía o tiene (hasta la fecha) ganas de tener otro hijo, pero desde que nació la niña su salario es el único con el que contamos”.
“Decidí no seguir con el segundo embarazo por una situación económica, pero también emocional y psicológica. Yo no estaba emocionalmente bien y mi pareja lo entendía”.
“Empecé a preguntarme qué pasaría si lo tuviera y veía un futuro que no me gustaría vivir, que no iba con mis ideales, con mis proyectos, ni con mis metas.”