Un estudio de la Universidad de Oxford ha demostrado que la dexametasona puede reducir el riesgo de muertes en pacientes graves de COVID-19. ¿Qué quiere decir esto? ¿Cualquier persona puede tomar el medicamento? En este video te contamos

Investigadores de la Universidad de Oxford, en Reino Unido, dieron a conocer el 16 de junio que la dexametasona, una medicina de fácil acceso, puede ayudar a reducir el riesgo de muerte en pacientes de COVID-19. 

El estudio mostró que la dexametasona redujo las muertes en un tercio en pacientes intubados y en un quinto en pacientes que solo necesitan oxígeno. 

Asimismo, el estudio concluye que “no existe beneficio en pacientes que no necesitaron apoyo respiratorio”. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) celebró los resultados del estudio y resaltó que este es el primer estudio que demuestra la efectividad de un medicamento para reducir la mortalidad en pacientes de COVID-19 desde el inicio de la pandemia.

Este estudio solo demostró resultado en casos graves de COVID-19, por lo que la OMS ha alertado que la dexametasona no puede ser utilizada como un tratamiento preventivo.

¿Qué es la dexametasona y cómo se relaciona con la COVID-19?

La dexametasona es un corticosteroide utilizado desde 1970 para reducir la inflamación en ciertas enfermedades, como procesos inflamatorios y ciertos tipos de cáncer. Está incluida en la Lista Modelo OMS de Medicamentos Esenciales desde 1977 y actualmente no está protegida por patente.

  • Corticosteroide: también conocidos como esteroides, son medicamentos antiinflamatorios recetados para una amplia gama de condiciones (lupus, asma, erupciones en la piel). Son una versión hecha en laboratorio de las hormonas normalmente producidas por las glándulas suprarrenales
  • No protegida por patente: su precio es asequible en la mayoría de los países. 

De acuerdo con la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la dexametasona está indicada en condiciones como desórdenes endocrinos, enfermedades dermatológicas y enfermedades neoplásicas (linfoma en adultos y leucemia en adultos y niños). 

La dexametasona es un antiinflamatorio que puede ayudar a detener el daño que provoca una sobrecarga del sistema inmunológico cuando este intenta combatir el virus. Las personas que presentan síntomas leves de COVID-19 o que no presentan síntomas no deben tomar este medicamento porque suprime el sistema inmune y, en caso de contagio, podría hacer más difícil combatir al virus. La dexametasona, según las primeras investigaciones, podría servir en los casos en los que la inflamación es más peligrosa que el virus. 

El estudio de la Universidad de Oxford

¿Cómo fue hecho el estudio de la Universidad de Oxford? Aunque el informe completo sobre este hallazgo aún no es publicado, la institución dio a conocer un resumen de los hallazgos en el que describen cómo fue hecho el estudio. 

De acuerdo con la universidad, dos mil 104 pacientes elegidos al azar recibieron seis miligramos de dexametasona al día (vía oral o intravenosa) durante tres días. Este grupo fue comparado con otro grupo de cuatro mil 321 personas, quienes recibieron un tratamiento “normal” para COVID-19. 

En el grupo que recibió el tratamiento común, la mortalidad a los 28 días fue de 41 por ciento en los pacientes intubados, 25 por ciento en los pacientes que necesitaron oxigenoterapia y 13 por ciento en los pacientes que no necesitaron ninguna de las intervenciones anteriores. 

El estudio mostró que la dexametasona redujo las muertes en un tercio en pacientes intubados y en un quinto en pacientes que solo necesitan oxígeno. Es decir que esta medicina puede evitar la muerte de uno de cada ocho pacientes intubados y uno de cada 25 pacientes que necesitan oxígeno. En los pacientes que no necesitaron apoyo respiratorio, el estudio no mostró resultados. 

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