Durante la emergencia sanitaria disminuyen las llamadas al 911 por incidentes de violencia familiar, pero aumentan las víctimas de este delito que acuden a refugios.

Entre marzo y junio de 2020 fueron realizadas menos llamadas de emergencia por incidentes de violencia familiar que en el mismo periodo del año anterior, según el informe del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) del 25 de julio. Sin embargo, las víctimas de violencia familiar que acudieron a la Red Nacional de Refugios (RNR) durante los meses de confinamiento por COVID-19 aumentaron ocho veces su tamaño.

En su informe, la Red Nacional de Refugios mencionó que las llamadas y mensajes que recibieron en mayo y junio se redujeron en comparación con las de marzo y abril. Lo mismo pasó con las llamadas al 911, pues disminuyeron en un 4.2 por ciento en comparación con marzo a junio de 2019, de acuerdo con los datos del SESNSP.

Durante el confinamiento por la pandemia de COVID-19, 70 mil 685 personas llamaron al 911 porque estaban viviendo violencia familiar durante los meses en que estaban confinadas en sus casas para prevenir el contagio de la COVID-19.

Esta cifra disminuyó en tres mil 129 llamadas en comparación con el mismo periodo de 2019, cuando se realizaron 73 mil 814 llamadas de emergencia reales relacionadas con estos incidentes.

Tan solo de marzo a junio, 247 mil 170 mujeres llamaron al 911, a pesar de que esto equivale, en promedio, a mil 365 llamadas al día, hace un año se hicieron un 2.6 por ciento más de llamadas.

La violencia familiar es el incidente de violencia contra las mujeres más denunciado por medio de llamadas de emergencia: 4.29 por ciento de las llamadas reales reportan estos incidentes, de acuerdo con los datos reportados por los Centros de Atención de Llamadas de Emergencia estatales.

Disminución en llamadas, por presencia de agresores en casa

La RNR asegura que la disminución de llamadas se debe a que la presencia continua de la persona victimaria dentro de los hogares imposibilita que las víctimas pidan ayuda.

“Esto no es reflejo de una baja en las violencias familiares, al contrario, como lo hemos venido evidenciando y documentando, mientras más se alargue la etapa de confinamiento la vida de las mujeres y en su caso, la de sus hijas e hijos se encontrará en mayor riesgo, debido a que cada día se ven mayormente imposibilitadas a comunicarse y pedir auxilio al cohabitar con su agresor, diversas mujeres han mencionado que sus agresores les controlan los celulares y equipos de cómputo, aislándolas de redes de apoyo y limitando sus opciones de pedir ayuda”, dice la RNR en su comunicado.

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