Gabriela Guzmán estudia semiconductores para desarrollar tecnología libre de contaminación. En el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia comparte su experiencia trabajando en el campo científico en México.

Gabriela Guzmán Navarro es doctora en Física de Materiales por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Sintetiza semiconductores con el menor impacto ambiental posible para desarrollar tecnología que no contamine más a la Tierra como LEDs, láseres y dispositivos de memoria. Con motivo del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, Gabriela habla sobre su camino en la Física y por qué ama tanto ser científica.

Serendipia (S): S: ¿Qué es lo que más le apasiona de su trabajo? 

Gabriela Guzmán Navarro (GGN): Lo que realmente me hace sentir contenta es ver cómo otras personas se pueden beneficiar de mi trabajo y están contentas. Todos vemos los efectos que estamos ocasionando en el planeta, entonces la idea es desarrollar ciencia limpia que aparte de beneficiar al ambiente y a nosotros, permita recuperar lo que le hemos quitado a la Tierra. Desde investigar cómo podríamos nosotros cambiar de las cosas que hacemos para que no dañen más al medio ambiente hasta revertir los daños que ya hicimos.

Yo creo que es importante que lo que hagamos en ciencia y desarrollo de tecnología siempre tenga esa motivación de ser benéfico.

S: ¿A qué edad le empezó a interesar la ciencia? 

GGN: No recuerdo a qué edad. Pero desde chica siempre he sido muy curiosa sobre cómo funcionan las cosas, me gusta armar cosas y tengo una facilidad para desarmarlas. 

En la secundaria fue oficialmente la primera vez que salí a ver qué hacían en un Centro de Investigación. Unas compañeras y yo fuimos al Centro de la Materia Condensada a buscar que alguien nos explicara cómo hacer un experimento llamativo para participar en un concurso estatal de Física. De ahí, en preparatoria, los científicos nos iban a dar pláticas sobre lo que desarrollaban y las carreras en Ensenada (Baja California). 

S: ¿Por qué decidió dedicarse a la Física? 

GGN: A mí me gustaban mucho las Matemáticas, de cierta forma era lo que se me daba más fácil y quería estudiar la carrera de Matemáticas. Pero llegó un momento en el que me gustó la Física también. Entonces decidí estudiar las dos carreras: Física y Matemáticas. 

Ya estando en la fila para inscribirme a la carrera escogí estudiar Física porque era lo más difícil para mí. En la universidad descubrí que era lo que me gustaba, pues complementa muy bien mi gusto por las Matemáticas y mi curiosidad por la Física. 

S: ¿Cómo se siente cuando otras personas reconocen su trabajo?

GGN: Hubo un reconocimiento en particular que me gustó mucho. Se me antojó participar en un nuevo congreso en India referente a experimentos de nanotecnología implementada en el área de medicina e industria (llamado FiMPART). Yo estaba emocionada porque no había muchos (participantes) mexicanos, la mayoría era de Asia y Europa. Y mi trabajo de la sesión de póster resultó ganador del primer lugar. Me hizo sentir muy contenta el hecho de que otros investigadores de otros lugares se enteren de que también acá estamos bien preparados.

S: ¿Por qué es importante la ciencia para usted?

GGN: Creo que el mayor impacto para mí han sido mis estudiantes. Yo juraba que no iba a dar clases, que iba a ser un ogro. Pero conforme fui teniendo más estudiantes vi que ellos se sentían contentos con lo que podían lograr y empecé a sentirme satisfecha con mi trabajo.

S: ¿Usted ha notado alguna diferencia en la ciencia por ser mujer?

GGN: A las carreras de Física y Matemáticas normalmente siempre entraban más hombres que mujeres y cuando estaba allí en la Universidad Autónoma de Baja California fue la primera generación que entró mitad y mitad. Entonces me tocó estar en una generación en la que había más presencia de mujeres. Me ha tocado vivir una pequeña transición en donde hay incremento de la población femenina de estudiantes. 

En lo personal, creo que yo no he visto ninguna brecha. No sé si sea por mi carácter, pero nunca sentí una dificultad extra por el hecho de ser mujer. Pero sí lo convencional, lo “normal”: ciertas críticas y tratos machistas. Sí es difícil y sí me ha tocado conocer casos de investigadoras que la pasan bastante difícil para poder estar donde están, pero en lo personal no viví algo que me frenara. Yo siempre tuve apoyo de mis profesores, investigadores y coordinadores. Es mayor el número de cosas buenas que he recibido que las malas.

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