La científica mexicana Inés Jiménez Palomar fundó y dirige inMeteriis, una empresa de desarrollo de proyectos tecnológicos.

Inés Jiménez Palomar es doctora en Ciencias de los Materiales por la Queen Mary University of London, Inglaterra. Palomar creó una empresa que ayuda al talento mexicano a desarrollar proyectos de base tecnológica y a lanzar la ciencia al mercado, para así generar un impacto en el mundo. Este Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, Inés habla sobre la importancia de la ciencia en su vida.

Serendipia (S): ¿Cómo nació inMateriis?

Inés Jiménez Palomar  (IJP): Cuando terminé el doctorado, vi que hay mucha necesidad de llevar todo lo que se hace en la academia al mercado, que verdaderamente tenga un impacto real, directo y lo más rápido posible en la gente. Y he visto que en la academia, en todas las partes del mundo, por los sistemas, las dinámicas y el tipo de personalidad de la gente que está ahí, es difícil hacer esas transferencias. Entonces a la hora de regresar a México yo ya tenía la idea de que no quería estar en la academia, sino que quería que las cosas salieran y ayudar a que lo hicieran. Ahí empezó la semilla.

Dentro de la universidad donde estaba había un laboratorio dedicado a ofrecer servicios de desarrollo a terceros y ahí fue donde entendí que de esa forma tú puedes verdaderamente acercar la ciencia al público general y transformarla.

Entonces me di a la tarea de crear un espacio completamente privado, neutral, para que todo ese talento mexicano pudiera tener un canal en donde empujar ciencia hacia el mercado. A lo largo de los años he estado capacitándome en los esquemas legales, económicos e institucionales para que salgan productos que cumplan con tanto con las normas de calidad como con las necesidades y necesidades del entorno. Eso ha sido muy divertido.

S: En su experiencia, ¿hay alguna desigualdad de género en el campo de la ciencia?

IJP: Por fortuna absoluta no he sentido nunca ese rechazo. Es totalmente circunstancial. De hecho, es tan grave el problema que muy pocas mujeres pueden decir que se enfrentaron a todo para ser científicas. Entonces eso te indica que a menos que no hayas tenido muchas barreras en frente, es que logras las cosas y eso quiere decir que hay un problema gigantesco. Significa que hay muchísimas barreras y que es muy difícil salir, saltarlas y romperlas. 

Creo que una de las cosas más importantes para las mujeres en la ciencia es extender una mano de una mujer a otra. Buscar extender la mano hacia abajo para subir a otra y hacia arriba para pedir ayuda.

S: ¿A qué edad le empezó a interesar la ciencia?

IJP:  La ciencia me empezó a gustar desde los seis años aproximadamente. Antes no teníamos internet, entonces pasaba las tardes viendo libros con pequeñas explicaciones científicas y tratando de hacer los experimentos que venían ahí. 

S: ¿Cómo ha sido el apoyo de su familia?

IJP: Había mucho apoyo familiar en ese aspecto, me ayudaban a hacer todo y me empezaron a llevar a exposiciones de ciencia. 

Tuve la fortuna de que en el momento que vieron que me gustaba ver cómo funcionaban las cosas, siempre hubo apoyo para yo poder jugar, abrir las cosas, poner mis experimentos, diseñar cosas. Nunca había un “no” por ahí en medio. Creo que eso ayudó mucho. 

Mi bisabuela fue química fármaco bióloga, entonces a mi papá no se le hizo nunca raro que yo quisiera hacer ese tipo de cosas porque él creció con su abuela haciéndole pastillas y medicamentos. Fue muy natural para él que yo me quisiera formar como científica.

S: ¿Qué es lo que más le apasiona de la ciencia?

IJP: A mí siempre me ha gustado entender cómo funcionan las cosas, pero lo que más me gusta es entenderlas a través de su material, de lo que están hechas y por qué están hechas y cómo es su estructura lo que les da su función. 

Mi material favorito es la membrana de las células, entender su función y su estructura.

S: ¿Cómo empezó su carrera en la ciencia?

IJP: Yo empecé a planear mi camino a partir del segundo año de prepa porque estudié en un sistema americano (en el) que te permiten escoger todas las clases que quieras tomar. Entonces yo siempre escogí clases que me permitieran prepararme para brincar a una carrera científica. Desde entonces me encantaban los laboratorios, era la persona que más participaba, era la que quería ver cómo funcionaba, que se quedaba después de clases para terminar algo y me encantaban las ferias de la ciencia. Tuve la fortuna de que mi grupo de compañeros y amigos también eran muy allegados a la ciencia, la tecnología y las matemáticas. Entonces nunca fui algo raro. También recuerdo que un maestro de Física viendo mi proyecto de química me dijo: yo creo que tú deberías dedicarte a esto.

Yo quería sentirme en el centro del universo y para mí ese lugar era Londres. Gracias a que me esforcé en la preparatoria y tomé varias ciencias avanzadas pude entrar a la licenciatura de Ingeniería biomédica y ciencias de los materiales.

Esa carrera está muy ligada a la Medicina y me tocaba estar en proyectos con los médicos. Afortunadamente ahí encontré una de mis fortalezas: yo podía hacer que estos grupos de egos tan grandes se comunicaran y pudieran obtener un resultado muy bueno.  Y armando mis fortalezas y mis debilidades es que yo empecé a ver en dónde podría ser yo útil para el ecosistema en general y eso es tratar de ser un intermediario para que todos estos egos, tanto talento y tanto potencial pudieran resultar en algo importante que pudiera cambiar la vida de los demás.

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