Trump amenaza a Cuba tras firmar una orden ejecutiva que faculta a Estados Unidos a imponer aranceles a las importaciones de países que suministren petróleo a la isla, una decisión que eleva la presión económica sobre La Habana y tensa la relación con aliados regionales como México.
Trump amenaza a Cuba con una nueva ofensiva económica que podría profundizar la crisis energética en la isla y tensar aún más las relaciones de Estados Unidos con países aliados como México. El presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que abre la puerta a imponer aranceles a cualquier país que venda o suministre petróleo a Cuba, una medida que busca aislar al gobierno cubano y presionar a terceros para que se alineen con la política de Washington.
La orden ejecutiva establece que Estados Unidos podrá imponer un arancel adicional ad valorem a las importaciones provenientes de países que, de manera directa o indirecta, proporcionen petróleo a Cuba. Aunque el documento no fija un monto específico, sí otorga amplias facultades al Secretario de Estado y al Secretario de Comercio para implementar el nuevo esquema arancelario.
Al ser cuestionado sobre si su objetivo era “asfixiar” a la isla, Trump respondió que Cuba es una “nación fallida” y añadió que, aunque la palabra era “dura”, el país “simplemente no va a poder sobrevivir”. Horas más tarde, durante un evento público, insistió en que Cuba “está a punto de caer”.
México, bajo presión por su apoyo energético a la isla
La medida pone especial atención sobre México, que en los últimos años se ha convertido en un proveedor clave de petróleo para Cuba. De acuerdo con reportes oficiales, Petróleos Mexicanos (Pemex) envió cerca de 20 mil barriles diarios a la isla entre enero y septiembre de 2025. Sin embargo, estimaciones basadas en rastreos satelitales indican que el volumen habría caído a alrededor de siete mil barriles diarios tras el incremento de la presión diplomática de Washington.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha mantenido una postura ambigua. Aunque reconoció que algunos envíos se detuvieron de forma temporal, negó que se tratara de una decisión impuesta por Estados Unidos y defendió que se trata de una “decisión soberana” basada en contratos de Pemex. Al mismo tiempo, reiteró que la ayuda humanitaria a Cuba continuará.
Trump amenaza a Cuba: reacciones en La Habana
El gobierno cubano reaccionó con dureza. El canciller Bruno Rodríguez calificó la orden de Trump como un “brutal acto de agresión” y acusó a Washington de utilizar el “chantaje y la coerción” para obligar a otros países a sumarse a una política de bloqueo que, afirmó, es “universalmente condenada”.
Desde la televisión estatal, analistas afines al gobierno negaron que Cuba represente una amenaza para Estados Unidos y señalaron que la isla mantiene políticas de combate al narcotráfico y al crimen organizado en la región.
Emergencia nacional y narrativa de seguridad
La ofensiva económica se sostiene en una declaración de “emergencia nacional” firmada por Trump, en la que afirma que Cuba representa una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos. En el documento, la Casa Blanca acusa a La Habana de alinearse con países y actores considerados hostiles, como Rusia, China, Irán, Hamas y Hezbollah.
Entre los señalamientos más graves, el gobierno estadounidense sostiene que en Cuba opera “la mayor instalación de inteligencia de señales de Rusia en el extranjero” y que la isla profundiza su cooperación en inteligencia y defensa con China.
Cuba depende del petróleo extranjero
Más allá del discurso político, la medida tiene un impacto directo en la vida cotidiana de los cubanos. La isla enfrenta desde hace al menos tres años una escasez crónica de combustible que afecta la generación eléctrica, el transporte y la producción industrial. Largas filas para conseguir gasolina se han vuelto habituales en distintas ciudades.
Históricamente, Cuba dependió del petróleo venezolano, suministrado a través de acuerdos políticos y de cooperación. Tras la captura de Nicolás Maduro durante una operación militar estadounidense y el control del sector petrolero venezolano por parte de Washington, ese flujo se interrumpió casi por completo, dejando a la isla aún más vulnerable.
¿Qué sigue tras la amenaza de Trump?
Aún no está claro cómo se aplicará el nuevo sistema arancelario ni qué países serán los primeros en enfrentar sanciones. La orden ejecutiva prevé que Trump pueda modificar o ajustar las medidas si Cuba o los países involucrados adoptan acciones que, a juicio de Washington, atiendan la supuesta amenaza o se alineen con los intereses de Estados Unidos.
Para analistas del sector energético, la decisión coloca a México en una posición delicada. Mantener los envíos a Cuba podría traducirse en represalias comerciales, mientras que suspenderlos implicaría un giro en una política histórica de solidaridad con la isla.
En este contexto, Trump amenaza a Cuba no solo con más presión económica directa, sino con un esquema que busca aislarla internacionalmente y convertir el suministro de energía en una herramienta de coerción política. El impacto real de esta estrategia, tanto para la isla como para sus aliados, aún está por verse.



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