Acoso laboral en hospitales

Acoso laboral en hospitales: ¿dejarías tu vida en manos de alguien que no ha dormido en 36 horas?

El acoso laboral en hospitales mexicanos está documentado en estudios, encuestas y quejas internas. Pero los médicos en formación siguen siendo sometidos a jornadas de 36 horas sin descanso y malos tratos. ¿Quién cuida a quienes nos curan?

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Datos y más, Investigación, Salud

El acoso laboral en hospitales mexicanos está documentado en estudios, encuestas y quejas internas. Pero los médicos en formación siguen siendo sometidos a jornadas de 36 horas sin descanso y malos tratos. ¿Quién cuida a quienes nos curan?

El acoso laboral en hospitales es a menudo excusado como una dinámica que busca “formar” a los futuros médicos, pero en realidad se trata de abuso emocional o físico. “Una residente me empujó y me empezó a gritar. Ahí fue cuando pensé que ya no era normal”, dice Viridiana, cursa actualmente su servicio social en un hospital público de Puebla. Por motivos de seguridad y para proteger su privacidad, no es revelado el nombre del hospital ni más información personal sobre ella.

Como ella, en México, ocho de cada 10 médicos en formación reportan algún tipo de maltrato durante su formación, de acuerdo con un estudio publicado en 2018. 

“Te insultan y te dicen ‘¿Por qué estás hablando?’, porque no tienes derecho de hablarle a un superior”, dice Viridiana. La evidencia oficial y académica muestra que su caso no es una excepción, sino un problema estructural: los médicos en formación viven guardias excesivas, hostigamiento jerárquico y entornos psicosociales de alto riesgo que, pese a estar regulados en la ley mexicano, persisten dentro de hospitales públicos y privados.Además, “las jornadas llegan a ser desde 12 horas hasta 36 o 40 horas en los peores casos”, dice Hassler Macías, coordinador del Colectivo Médicxs en Formación.

Guardias interminables

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Pasantes trabajando hasta 36 horas sin descanso

Algunos estudios estiman que las guardias en los hospitales públicos frecuentemente rebasan el límite de 80 horas semanales fijado por la Norma Oficial Mexicana NOM-001-SSA-2023

Y estas experiencias personales reflejan un patrón que va más allá de un caso aislado: aunque los afectados intenten denunciarlo, la estructura jerárquica y la falta de respuesta institucional suelen perpetuar el problema. “Yo me quejé y ni siquiera me escucharon”, dice Viridiana. 

Ella hoy cuenta su historia, pero hay otros que ya no pueden hacerlo. El suicidio del residente Luis Abraham Reyes, de 27 años, en su domicilio de Monterrey el 1 de junio de 2025, evidenció la crisis silenciosa que enfrentan muchos médicos en formación en México. Reyes cursaba su segundo año de residencia en Cardiología en la UMAE No. 25 del IMSS y, según compañeros, había denunciado acoso laboral, sobrecarga de trabajo y hostigamiento por parte de superiores en los meses previos.

Su muerte desató indignación en el gremio médico, que advierte que no se trata de un caso aislado: situaciones similares se han registrado con otros residentes, como Rubiel José E. en Michoacán y Edgar García García en Monterrey, quienes también enfrentaron presiones extremas y falta de contención institucional.

Las instituciones lo saben: hay más de mil 900 quejas por acoso laboral y sexual en hospitales públicos

Los hospitales públicos saben que esto sucede. Desde 2016 hay al menos mil 922 quejas de acoso laboral y sexual en hospitales del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Petróleos Mexicanos (Pemex), el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado) (ISSSTE) y la Secretaría de Salud (SSa), según las respuestas de estas instituciones a las solicitudes de acceso a la información con folios 340018000166925, 340017100034225, 340023800017325 y 340026900009325 interpuestas por Serendipia. 

Quejas por acoso laboral y sexual en hospitales públicos de México

Denuncias por institución

Fuente: Solicitudes de acceso a la información con folios 340018000166925, 340017100034225, 340023800017325 y 340026900009325 dirigidas al IMSS, ISSSTE, Pemex y SSa por Serendipia.

Entre 2016 y 2025, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) acumuló el mayor número de denuncias por acoso laboral y sexual en hospitales públicos: mil 124 quejas, lo que representa más de la mitad del total nacional. Esto significa que, en promedio, se presentaron más de 100 casos al año en sus instalaciones, convirtiéndola en la institución con mayor incidencia.

En segundo lugar se encuentra Petróleos Mexicanos (Pemex), con 439 quejas registradas en el mismo periodo. Aunque atiende a una población menor en comparación con el IMSS, la cifra revela que los hospitales de Pemex también enfrentan un problema serio y constante en su interior.

El ISSSTE recibió 278 denuncias, mientras que la SSa registró 81 casos en hospitales bajo su administración. En conjunto, estas cifras muestran que el problema no está aislado a una sola institución, sino que atraviesa a todo el sistema de salud pública en México, dejando en evidencia un patrón de violencia laboral y sexual que afecta principalmente a pasantes, residentes y personal en formación.

En la mayoría de los casos de acoso laboral en hospitales hay una relación laboral

Los datos también permiten identificar la relación que existía entre las personas denunciantes y los agresores. En los casos de acoso sexual, la mayoría de las denuncias ocurrieron dentro de una relación laboral: 139 fueron entre compañeros y 100 en un esquema de superior–subordinado. Además, se registraron 109 en una relación laboral distinta, 68 no fueron clasificadas, y en menor medida se documentaron denuncias de derechohabientes contra trabajadores (15), estudiantes contra profesores (13) y pacientes contra médicos (dos).

Quejas por acoso laboral y sexual en hospitales públicos según la relación entre la persona denunciante y la persona denunciada

Fuente: Solicitudes de acceso a la información con folios 340018000166925, 340017100034225, 340023800017325 y 340026900009325 dirigidas al IMSS, ISSSTE, Pemex y SSa por Serendipia.

En cuanto al acoso laboral, el patrón fue similar: 217 denuncias ocurrieron en relaciones laborales distintas, 110 entre compañeros, 736 no clasificadas y 391 no especificadas. También hubo casos menos frecuentes que muestran otros vínculos de poder: 11 denuncias de pacientes contra médicos, cuatro de derechohabientes contra trabajadores, tres entre estudiantes y profesores y 1 sin relación. Estos datos evidencian que la violencia no se limita a jerarquías verticales, sino que puede darse entre iguales y en diferentes contextos del sistema de salud.

La información obtenida vía transparencia también permite observar cómo se distribuyen las denuncias por tipo de acoso, sexo de la persona denunciante y relación laboral con el agresor. En la gráfica de Sankey se aprecia que la mayoría de los reportes no especifica la relación entre víctima y acosador, lo que refleja una falta de detalle en los registros oficiales. Entre los casos en los que sí se identificó el vínculo, predominan las denuncias dentro de relaciones laborales jerárquicas (como la de superior-subordinado) o entre compañeros de trabajo.

Relación laboral, sexo y tipo de acoso en hospitales públicos

Fuente: Solicitudes de acceso a la información con folios 340018000166925, 340017100034225, 340023800017325 y 340026900009325 dirigidas al IMSS, ISSSTE, Pemex y SSa por Serendipia.

La visualización también confirma un patrón: las mujeres son quienes más denuncian tanto acoso laboral como acoso sexual en hospitales públicos. Aunque existen casos reportados por hombres y por personas clasificadas en la categoría “otro/no especificado”, las trayectorias más gruesas en la gráfica corresponden a mujeres, lo que coincide con los testimonios recopilados para esta investigación.

En cuanto al tipo de acoso, el laboral supera al sexual en número de denuncias, pero la línea que conecta a mujeres con quejas por acoso sexual es lo suficientemente significativa como para evidenciar que la violencia de género atraviesa también los espacios hospitalarios. Esta combinación de hostigamiento jerárquico y sexual refleja cómo el entorno de formación médica puede convertirse en un espacio hostil, en lugar de un lugar de aprendizaje seguro.

Entre 2016 y 2025, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) acumuló el mayor número de denuncias por acoso laboral y sexual en hospitales públicos: mil 124 quejas, lo que representa más de la mitad del total nacional. Esto significa que, en promedio, se presentaron más de 100 casos al año en sus instalaciones, convirtiéndola en la institución con mayor incidencia.

En segundo lugar se encuentra Petróleos Mexicanos (Pemex), con 439 quejas registradas en el mismo periodo. Aunque atiende a una población menor en comparación con el IMSS, la cifra revela que los hospitales de Pemex también enfrentan un problema serio y constante en su interior.

El ISSSTE recibió 278 denuncias, mientras que la SSa registró 81 casos en hospitales bajo su administración. En conjunto, estas cifras muestran que el problema no está aislado a una sola institución, sino que atraviesa a todo el sistema de salud pública en México, dejando en evidencia un patrón de violencia laboral y sexual que afecta principalmente a pasantes, residentes y personal en formación.

Cuando el abuso laboral se cruza con el acoso sexual

Las denuncias por acoso en hospitales públicos no se limitan a humillaciones, castigos arbitrarios o sobrecargas de trabajo. Con frecuencia, detrás de la hostilidad laboral se esconde también un componente de violencia sexual, que coloca a las y los internos en una situación de vulnerabilidad aún mayor. Quienes ejercen acoso suelen ser residentes o médicos de base (en su mayoría hombres mayores que las o los médicos acosados) que utilizan su posición para intimidar, incomodar y silenciar a quienes apenas están en formación.

Viridiana comparte que un residente “decía cosas con insinuaciones que no son apropiadas”. Incluso le pidió su número de teléfono a un compañero suyo, después de que éste lo confrontó por su comportamiento. “Yo ya sabía que no podía estar sola, tenía que estar con un compañero hombre para que no me estuviera diciendo cosas”, cuenta.

Los datos entregados por las cuatro instituciones de salud muestran que, tanto en casos de acoso laboral como de acoso sexual, la mayoría de las denuncias son interpuestas por mujeres. No obstante, también hay constancia de quejas iniciadas por hombres.

Quejas por abuso laboral y sexual en hospitales públicos según sexo de la persona denunciante

Casos por sexo del denunciante

Fuente: Solicitudes de acceso a la información con folios 340018000166925, 340017100034225, 340023800017325 y 340026900009325 dirigidas al IMSS, ISSSTE, Pemex y SSa por Serendipia.

Ella y otras compañeras se quejaron en distintas ocasiones, pero las autoridades del hospital nunca hicieron nada. “Jamás hubo sanción, jamás hablaron con él. Nosotras éramos las que teníamos que ponernos pesadas con él, pero de ahí en fuera nada”, recuerda. Lo único que llegó a ver fue un cartel sobre acoso sexual, “pero nunca nos dijeron nada de protocolos ni de cómo denunciar”. Esto a pesar de que en todos los hospitales públicos del país existe un protocolo para prevenir y sancionar estos comportamientos. 

Serendipia solicitó a las cuatro instituciones públicas de salud la información sobre las sanciones impuestas por acoso laboral y sexual. Solo Pemex entregó esa información. 

Entre 2019 y 2025, esta institución registró suspensiones de apenas unos días para las y los agresores, amonestaciones verbales o simples llamados de atención, lo que evidencia la falta de un castigo proporcional frente a la gravedad de las conductas.

Por ejemplo, en 2020 se aplicó una suspensión de ocho días a varios denunciados en la Ciudad de México; en 2022 y 2023, en Puebla e Hidalgo, las sanciones por acoso sexual apenas llegaron a dos o cuatro días; mientras que en 2024 se dictó la rescisión de contrato en un solo caso en la capital. En contraste, el 38 por ciento de los expedientes aparecen cerrados con la anotación “sin responsabilidad” o “sin efecto”, lo que sugiere que la mayoría de los agresores no enfrentó consecuencias.

Si no duele, ¿no sirve? La “cultura” detrás del acoso laboral en hospitales

El maltrato en residencias médicas no es una anomalía aislada, sino un patrón estructural documentado desde hace años en México. “Los médicos mayores lo ven como una herramienta de aprendizaje. (Creen que) tú no vas forjar las habilidades que necesitas forjar como médico si no pasas por cierto sufrimiento y aprendes a ser responsable”, dice Hassler Macías.

Esto, combinado con las deficientes condiciones laborales que existen para los internos y residentes, dan como resultado prácticas o abusos por parte de los superiores, perpetuando así este ciclo.

De nuevo, los datos entregados por estas cuatro instituciones públicas de salud muestran que las y los médicos en formación reportan estas situaciones. 

Evolución de las quejas por acoso laboral y sexual en hospitales públicos de México

Casos de acoso laboral y sexual (2016-2025)

Fuente: Solicitudes de acceso a la información con folios 340018000166925, 340017100034225, 340023800017325 y 340026900009325 dirigidas al IMSS, ISSSTE, Pemex y SSa por Serendipia.

En 2016 hubo ocho casos reportados en distintas instituciones de salud. En este periodo es probable que exista un subregistro, ya sea porque las denuncias no eran presentadas formalmente, ya que no todas las instituciones entregaron información completa en respuesta a las solicitudes de información.

El punto de quiebre llegó en 2017, con 114 denuncias, lo que marcó un incremento abrupto respecto a años anteriores. A partir de ahí la tendencia fue en ascenso: 140 en 2018 y 219 en 2019, justo antes de la pandemia.

Durante 2020, el primer año del confinamiento, las denuncias descendieron a 143, probablemente por la saturación hospitalaria y las dificultades para presentar quejas en medio de la emergencia sanitaria. Sin embargo, al reactivarse los servicios, la cifra volvió a crecer: 189 en 2021, 259 en 2022 y 316 en 2023.

El 2024 fue el año con más quejas registradas: 393 en total, lo que evidencia que el problema no solo persiste sino que sigue agravándose. En el primer semestre de 2025 ya se han contabilizado 144 casos, un número que anticipa que la tendencia podría mantenerse elevada al cierre del año.

Detrás de cada queja hay un médico en formación sometido a jornadas maratónicas, con escasas horas de sueño y presión constante, y en muchos casos (sobre todo mujeres) también expuestos a acoso sexual. Macías subraya que estas jornadas de hasta 40 horas continuas no solo son dañinas físicamente, sino que les impiden que los residentes rendir de manera óptima: “No pueden dar su 100 por ciento si ellos no tienen el 100 por ciento”. La fatiga extrema y la falta de cuidados básicos, como la hidratación, pueden derivar en errores médicos, lesiones graves e incluso poner en riesgo la vida de los pacientes.

Cada número en estas estadísticas representa a alguien que, por “cultura laboral”, ha sido llevado al límite. La pregunta es: ¿dejarías tu vida en manos de alguien que no ha dormido en 36 horas? Y la respuesta debería obligar a repensar un sistema que, hasta hoy, ha costado vidas y continúa poniendo en riesgo tanto a quienes curan como a quienes dependen de ellos.

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