El cablebús de Puebla fue presentado por el gobierno de Alejandro Armenta como un proyecto de transporte innovador y sustentable, pero la obra ha generado protestas por su impacto en el medio ambiente y la falta de transparencia.
El cablebús de Puebla fue presentado como “un medio innovador, inclusivo, protector del medio ambiente y seguro”. Pero este proyecto, con el que el gobernador Alejandro Armenta Mier cumpliría una de sus promesas de campaña, ha desatado protestas por los 980 árboles que deberán morir para que la obra viva.
Además, la administración ha reservado los documentos clave del proyecto. Hasta ahora, la ciudadanía no conoce la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), el proyecto técnico ni los estudios de costo-beneficio que respaldan la construcción de este nuevo sistema de transporte.
En respuesta a las protestas, el gobernador Alejandro Armenta Mier pidió a los ambientalistas que “demuestren su huella ambiental a lo largo de su vida”. El mandatario también ha defendido su historial ambiental mientras su gobierno ha utilizado helicópteros para trasladarse dentro y fuera del estado.
Según reportaron los medios e-consulta y El CEO, en agosto de 2025 el helicóptero del gobierno de Puebla realizó 72 vuelos, incluidos trayectos a Ciudad de México. Un vuelo en helicóptero entre Puebla y la capital del país podría emitir entre 140 y 300 kilogramos de dióxido de carbono, lo equivalente a lo que un automóvil promedio genera al recorrer entre mil 200 y mil 500 kilómetros.
Para empezar, ¿es necesario un cablebús en Puebla?
Especialistas cuestionan si el proyecto responde a las necesidades de movilidad de la ciudad. Zeus Rodrigo Manuel Moreno Cortés, coordinador de la Maestría en Hábitat y Equidad Socio Territorial de la Universidad Iberoamericana Puebla, señala que el proyecto presenta inconsistencias técnicas, jurídicas y económicas.
Explica que sistemas de cablebús han funcionado en ciudades como Medellín o Ciudad de México porque conectan zonas montañosas con transporte masivo, pero Puebla es una ciudad relativamente plana y el sistema no se integraría a una red troncal.

Además, no se han presentado estudios de movilidad origen-destino que expliquen por qué esta sería la mejor opción.
El costo estimado del proyecto es de 6,400 millones de pesos y movería alrededor de 25 mil viajes diarios. Para especialistas, esta cifra es baja frente a los 500 mil o 600 mil viajes diarios que se realizan en transporte público en la ciudad.
El especialista en seguridad vial Armando Pliego Ishikawa señala que esa demanda podría resolverse con alternativas más baratas, como sistemas BRT o metrobús, que pueden transportar entre 60 mil y 100 mil personas al día.
¿Cuántos árboles serán talados para construir el cablebús de Puebla?
La construcción del cablebús implicar talar 980 árboles y trasplantar por lo menos 350. El 2 de marzo pasado, el coordinador de Gabinete de la entidad, José Luis garcía Parra, aseguró que después de realizar estudios, el gobierno estatal disminuyó de 752 a 350 los árboles que serían colocados en otro lugar.
“Se aplaude que se planten miles de árboles, pero no sustituyen la capacidad que tienen árboles adultos”, dice Moreno Cortés. “Un árbol maduro tiene una capacidad de convertir el dióxido de carbono en oxígeno mucho más rápido que los árboles nuevos. (Además) también es un daño hacia el ecosistema: aves, ardillas, insectos que pueden estar viviendo en esos árboles y que no podrán vivir ahí y que aparte es su área o su zona”.
Además, explica que trasplantar árboles en otras zonas genera un desequilibrio ecológico al alterar el clima de ambas zonas (en donde se retiran los árboles y en donde se plantan nuevos), alterar los ciclos hídricos y de carbono y, de nuevo, destruir los ecosistemas que existen en cada lugar.
Una obra emblemática… y opaca
La primera piedra del cablebús de Puebla fue colocada el 13 de diciembre de 2025 en una ceremonia a la que asistió la secretaria de Gobernación del gobierno federal, Rosa Icela Rodríguez Velázquez. Apenas siete meses antes, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) “solicitó al Gobierno del Estado que la trayectoria del cablebús corriera por fuera de los límites de la Zona de Monumentos Históricos de la ciudad, y evitar que los elementos que soportan su estructura afecten el paisaje urbano histórico de la capital estatal”.
El gobernador dijo que acataría la recomendación para evitar cualquier daño innecesario. “La ruta que nos marque es la que vamos a seguir, no es un capricho, no es un asunto de querer hacer algo fuera de la ley”, aseguró.
Pero la Carta Urbana de Puebla no permite la construcción de estaciones de este tipo de transporte en el Parque Juárez, ubicado en la capital del estado. Ante este impedimento, el alcalde José Chedraui Budib dijo que “la carta urbana se modificará lo que sea necesario para que la gente tenga un transporte correcto, un transporte seguro”, en respuesta al cuestionamiento del medio Contra Máscaras. Además, aseguró que la MIA se conocerá cuando sea el momento, aceptando que la obra empezó a ser construida sin ese docuento.
Así, a las dudas técnicas se suma la falta de transparencia. Hasta ahora, la ciudadanía no conoce los documentos básicos que normalmente respaldan proyectos de infraestructura de esta magnitud. Entre los documentos que tampoco se han presentado están:
- Estudios de movilidad origen-destino
- Análisis costo-beneficio
- Estudios técnicos del proyecto
- Permisos de uso de suelo
- Licencias de construcción
“Todos los ciudadanos que quisiéramos hacer cualquier tipo de edificación que pudiera afectar al medio ambiente tenemos que presentar una manifestación de impacto ambiental. No puedes obtener la licencia de construcción sin que ese estudio esté aprobado”, dice Moreno Cortés.
También deberían existir permisos de uso de suelo y licencias de construcción, que en este caso corresponderían al gobierno municipal de Puebla, ya que el cablebús se construiría dentro de su territorio. Estos documentos tendrían que ajustarse al Programa de Desarrollo Urbano municipal, conocido como Carta Urbana, que actualmente no contempla estaciones de este tipo en espacios como el Parque Juárez.
Además, deberían ser realizadas consultas públicas, un proceso habitual cuando se pretende modificar programas de desarrollo urbano o intervenir espacios públicos. Hasta ahora, ninguno de estos procedimientos ha sido presentado públicamente.
“Los mixtecos no nos doblamos”, y al parecer tampoco escuchan
“Si se manifiestan contra el cablebús, que se manifiesten, pero que nos digan qué podemos hacer para mejorar las condiciones. Y que sepan que soy mixteco, soy mixteco y los mixtecos estamos curtidos y somos respetuosos, pero no nos doblamos”, dijo Armenta Mier el 3 de marzo en respuesta a las manifestaciones de personas que se oponen al proyecto.
Pero la Ibero Puebla publicó un pronunciamiento en el que advierte sobre las posibles afectaciones del cablebús y, hasta ahora, la universidad no ha recibido respuesta de las autoridades estatales.
El gobernador sostuvo que hasta ese momento ningún grupo se había acercado formalmente al Gobierno del Estado para colaborar en las medidas de mitigación. “Hasta el día de hoy nadie se ha reportado, no hay una sola persona que levante la mano”, afirmó. Sin embargo, los hechos lo contradijeron al día siguiente.
El 5 de marzo, representantes de 11 asociaciones se reunieron con la secretaria de Medio Ambiente, Mayra Orellana Caballero, para dialogar sobre el proyecto del cablebús en las instalaciones de la dependencia, sobre la lateral de la Recta a Cholula. Al término de la reunión los representantes señalaron que falta transparencia: cuestionaron si el proyecto cuenta con un uso de suelo otorgado por el ayuntamiento de Puebla, pero ese punto no fue aclarado por las funcionarias.
En paralelo, estudiantes que marcharon desde Ciudad Universitaria hasta Casa Aguayo fueron recibidos por Rodolfo Huerta Espinosa, subsecretario de Desarrollo Político, quien les propuso conformar una comisión para escucharlos. Los estudiantes se negaron y exigieron ser atendidos directamente por el gobernador Armenta Mier.
De esta manera, sin estudios públicos, sin una Manifestación de Impacto Ambiental conocida y con instrumentos urbanos que podrían modificarse para acomodar la obra, el cablebús de Puebla avanza entre dudas técnicas, árboles que serán talados y una ciudadanía que todavía espera respuestas.



Que vergüenza de gobierno, mal disfrazando el robo de recursos públicos. Gracias Serendipia 💛💛💛
Todo se reduce a una sola palabra: AMLOrena, que es sinónimo de CORRUPCIÓN, TRANSAS, COCHUPOS, ARREGLITOS “BAJO LA MESA”, “MANO NEGRA”, OPACIDAD, DESPILFARRO, ROBO, en fin, todas las LINDEZAS propias del DUEÑO de AMLOrena, un PRIista de la VIEJA GUARDIA. Pero que… ¡conjte que elloj no jon como loj otroj! Elloj son… ¡LOJ OTROJ!