Desde 1990, 117 sismos en México han sido de magnitud igual o superior a 6

En los últimos 28 años, el Sistema Sismológico Nacional ha incrementado su capacidad de medición, con lo que pudo pasar de medir 795 movimientos telúricos en 1990 a más de 36 mil en 2017.

El catálogo de sismos del Servicio Sismológico Nacional (SSN) permite consultar todos los temblores registrados en el país desde 1990. Al revisar la relación de los últimos 28 años, destaca que en 1990 fueron medidos y ubicados 795 sismos, mientras que en 2017 la cifra llegó a 36 mil 182 y hasta el 19 de febrero de 2018 habían sido incluídos cuatro mil 646 en el catálogo.

¿Ha aumentado la actividad sísmica en México desde hace casi tres décadas? No. Lo que ha incrementado es la capacidad de medición. Vala Hjörleifsdóttir, investigadora del SSN, explica en entrevista que “antes solo podíamos medir los sismos de gran magnitud, (pero) ahora con el incremento de monitoreo, la diferencia es notable”.

En 1990 había nueve estaciones sismológicas en el país y hoy en día la Red Sismológica de Banda Ancha está compuesta por 60 estaciones distribuidas en las regiones de mayor potencial sísmico. Hjörleifsdóttir dice que además del número de estaciones, la calidad de los instrumentos también ha incrementado, lo que permite realizar mediciones más precisas.

CON MAGNITUD MAYOR A 6, MENOS DE UNO POR CIENTO DE LOS REGISTROS

Durante los primeros seis años de la década de 1990, el SSN registró menos de mil sismos anuales: 795 en 1990; 724 en 1991; 613 en 1992; 915 en 1993; 622 en 1994; 678 en 1995 y 789 en 1996.

De 1997 a 2014, la cifra varió en mil 6 y siete mil 606 temblores, para ascender a 10 mil 946 en 2015, 15 mil 281 en 2016 y 36 mil 182 en 2017. Durante enero y los primeros 19 días de febrero de 2018 han sido registrados cuatro mil 646 sismos por el SSN.

La cifra total es de 116 mil 435 sismos en 28 años. De estos, 117 (0.10 por ciento) tuvieron una magnitud de 6 a 8.2; mientras tanto, 22.37 por ciento (26 mil 31) fueron de magnitud 4 a 5.9 y la mayoría (90 mil 197 o 77.52 por ciento) tuvieron magnitudes menores a 4.  

El registro del SSN fue visualizado por Serendipia para mostrar el momento y el lugar en el que han sido registrados sismos en México de 1990 a 2018. La primera visualización está centrada en los últimos cinco años (2013 a 2018) y la segunda muestra el registro de los últimos 28 años. Para ver el detalle de México es necesario acercar la visualización al país.

Sismos en México (2013-2018)

Sismos en México (1990-2018)

¿POR QUÉ REGISTRAR LOS SISMOS?

México está dividido en cuatro zonas sísmicas. De acuerdo con esta delimitación, solo en cinco estados (Nuevo León, Tamaulipas, Coahuila, Yucatán y Quintana Roo) el nivel de riesgo es bajo. En el resto del país, el peligro de que un sismo ocurra es moderado (Sonora, Sinaloa, Guanajuato, Aguascalientes, Puebla, Tlaxcala, la Ciudad de México, Estado de México, Hidalgo, Veracruz, Tabasco y algunas partes de Chihuahua, Durango, Zacatecas, Tabasco, San Luis Potosí, Chiapas y Campeche), alto (partes de Chiapas, Veracruz, Oaxaca, Puebla, Guerrero, Morelos, Estado de México, Michoacán, Jalisco, Nayarit, Baja California y Baja California Sur, y pequeñas partes de Sonora y Sinaloa) y severo (costa de Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Michoacán, Guerrero, Jalisco, Colima, Nayarit y la frontera entre Sonora y Baja California).

Es por esto que el registro y estudio de la actividad sísmica en México son esenciales para entender lo que sucede y mejorar la cultura de prevención.

En cuanto a la inversión en investigación sismológica, la investigadora dice que el gobierno mexicano invierte en investigación en esta materia y enfatiza el caso de financiamiento al SSN que depende de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), institución que opera con presupuesto federal.

No obstante, apunta la investigadora, el recorte al presupuesto del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) ha sido “un problema para investigar la sismología en el país”.

En 2017, el Conacyt recibió 23 por ciento menos recursos públicos que el año anterior: un presupuesto menor en siete mil millones de pesos al de 2016. Esta reducción significó “un problema para la ciencia en general y para la investigación sismológica en particular”, dice Hjörleifsdóttir.

Sobre la preparación de la sociedad mexicana para reaccionar ante un sismo, Vala Hjörleifsdóttir encuentra que la alerta sísmica es una ventaja en cuanto a prevención en la Ciudad de México, porque “hay tiempo para actuar y alejarse de lugares peligrosos”.

No obstante, dice que la idea de que es posible predecir sismos de gran magnitud sigue arraigada en algunas personas que aseguran poder decir la fecha exacta en la que ocurrirá un gran terremoto, lo cual “confunde a la gente” y hace una invitación a pensar en la posibilidad de que ocurra un sismo en una manera semejante a un accidente automovilístico:

“Al subir a un coche sabes que puede ocurrir un accidente y por eso es importante cuidar cómo manejas, prevenir”. De la misma manera, la investigadora llama a no vivir con miedo, pero ser conscientes de que es posible que en cualquier momento tiemble, por lo cual es deseable contar con un plan familiar en cuanto a qué hacer antes, durante y después del evento.

La investigadora dice que el próximo gran sismo en México “puede ocurrir en cualquier momento, tal vez sea en 100 años”. Saber la fecha exacta, sin embargo, es imposible.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *