De periodistas asesinados y mecanismos de protección

 “No me considero una persona valiente ni un héroe, sino alguien que tiene dignidad”
Javier Valdés Cárdenas

Comenzó el año 2018 y con ello el conteo de asesinatos. Como se ha hecho costumbre, cada que empieza una semana, un mes o un año, los medios de comunicación, los gobiernos y la sociedad, enumeramos estos hechos para dimensionar la magnitud del problema.

En este caso me enfocaré en los asesinatos de periodistas, aquellos que dedicaban sus vidas a informar ya sea en la prensa escrita,  en la documentación fotográfica, radio, televisión o medios digitales.

De acuerdo con Artículo 19, organización independiente y apartidista presente en México y Centro América, del año 2000 a la fecha se ha documentado el asesinato de 113 periodistas posiblemente relacionados con su actividad periodística.

En México la entidad federativa con mayor registro de asesinatos de periodistas es Veracruz, con 24. El peor año para los periodistas ha sido 2017, con la mayor cifra de asesinatos registrados desde el año 2000 y el sexenio en el que ha habido mayor número de asesinatos fue el depor Felipe Calderón Hinojosa, que concentró un total de 48 asesinatos a periodistas.

A raíz de los asesinatos perpetrados durante el sexenio de 2006 a 2012, y gracias a las demandas que representantes de organismos de derechos humanos y de libertad de expresión hicieron al gobierno de México, el Senado de la República aprobó expedir la Ley para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, con el fin de garantizar la integridad de quienes se encuentren en situación de riesgo como consecuencia de la defensa o promoción  de los derechos humanos, y del ejercicio de la libertad de expresión o el periodismo en México.

Asimismo, derivado de dicha ley surge el Mecanismo de Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, instancia federal adscrita a la Secretaría de Gobernación (Segob) que se creó con el objeto de implementar y operar las medidas de prevención, medidas de protección y medidas urgentes que garanticen la vida, integridad, libertad y seguridad de las personas que se encuentren en situación de riesgo.

De acuerdo con el Informe Estadístico presentado por el mencionado Mecanismo de Protección, del año 2012 al 2017:

  • Las solicitudes admitidas por entidad federativa señalan que son cinco entidades Ciudad de México, Veracruz, Guerrero, Estado de México y Oaxaca las que concentran 57 por ciento de los expedientes, es decir, 130 casos.
  • Las probables agresiones a periodistas fueron en total 356, de las cuales 133 presuntamente fueron realizadas por servidores públicos/as, 114 por particulares y 109 por personas no identificadas.
  • El tipo de agresión más frecuente de 2012 a 2017 fue la amenaza, seguida de agresión física y por último  secuestro y privación de la libertad.

Es importante mencionar que hacer periodismo en México en gran medida es concentrarse en temas como cárteles de narcotráfico y corrupción de los políticos, mismas actividades que resultan ser una especie de soga al cuello. En  México fueron asesinados el mismo número de periodistas que en Siria durante 2017: 11;  enseguida están Afganistán (9), Irak (8) y Filipinas (4).

De acuerdo con Reporteros sin Fronteras, la cifra de 2017 disminuyó en 16% en comparación a 2016, lo que refleja que es importante mejorar los mecanismos de prevención y protección a periodistas, ya que la principal causa de los asesinatos es la necesidad de callar, de silenciar, de terminar con la fuente de información, con la voz que les da voz a los demás, de desaparecer, de enterrar de una forma tan cobarde y vil, sorpresiva, cuando menos te lo esperas, frente a tu familia, a tus hijos e hijas, nietos, frente a una población que no se sabe defender, que no se puede defender porque sabe que si llama a la policía no llegarán, tardarán hasta que sea imposible atraparlos o salvar la vida del atacado. Porque en este país solo queda protegernos con nuestro trabajo, escribiendo textos que ninguna bala podrá callar.

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