El pasado viernes grupos de mujeres marcharon unidas al grito “No me cuidan, me violan”, exigiendo justicia por el alarmante número de mujeres violentadas.

Mujeres enfurecidas por la injusticia, la omisión de las autoridades, la filtración de información que expone y violenta (más) a las víctimas; intentaron manifestarse con la finalidad de que no solo la Jefa de Gobierno y el Secretario de Seguridad Ciudadana, sino sociedad en general, pongan atención a la preocupante cantidad de pérdidas humanas y demostraran el compromiso con las violentadas y las que vivimos con miedo. Sirva lo anterior para contextualizar el fin de la marcha y no desvirtuar su objetivo. 

¿Qué ocurrió en realidad? Como en otras manifestaciones, hubo grupos radicales y grupos pacifistas, pero medios de comunicación y redes sociales, lincharon mediáticamente a las “vándalas”, destacando pérdidas materiales que, insisto, ocurren en las marchas y olvidamos por demencia histórico-social; logrando así, resaltar lo no prioritario. No apruebo, ni promuevo la violencia, mi angustia es la falta de empatía, me azota la atención ciega que se pone a lo reparable, ¿o alguien se dio cuenta de que ya son más de mil mujeres asesinadas en México en lo que va de 2019?, ¿alguien rescató que el enojo se debe a actos injustificables que atentan contra la integridad, la seguridad y la vida?  

Quien dice “no es la forma de pedir respeto y justicia” ¡Caray!, ni siquiera tendríamos que pedirlo, aunado a que se intentó de forma pacífica y lo destacable fue la ofensiva diamantina, se intentó la vía legal y expusieron a la víctima o liberaron al médico que violó a su paciente, se procuró de forma masiva y el escándalo son los vidrios rotos. 

Compatriotas, la diamantina se barre y limpia, los vidrios se reparan ¡La vida no se recupera!, la tranquilidad, inocencia y dignidad no se reparan. Para mí, el tema no es por qué demostraron así el enojo, la pregunta es ¿por qué no te enoja que maten 9 mujeres al día? Ojalá fuéramos las paredes de monumentos para que se ofendan porque nos tocaron sin permiso.

La petición es simple, hombre o mujer: ¿no simpatizas con el enojo por el abuso y la violencia?, no desvirtúes el movimiento con palabras que no suman. Los medios de comunicación mexicanos, comparados con medios internacionales, no analizaron ni le dieron importancia al objetivo de la marcha. Algo grave pasa y para la pluralidad, los oídos sordos.

Si fuera tu amiga, tu pareja, tu hija, tú misma, ¿sería mucho romper vidrios o pintar paredes? Si a alguna mujer a la que amo le destruyeran la vida, que se rompa y se queme lo material para liberar mínimamente el dolor y  rabia de la pérdida irreparable.

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Patricia Sánchez Jiménez. Pedagoga y Mtra. en A.P. Aliada LGBT+ Colaboradora de Integridad Ciudadana.

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