Los datos de COVID-19 con la nueva metodología empleada por la Secretaría de Salud revelan que la primera muerte por COVID-19 en México por asociación ocurrió el 3 de marzo, 15 días antes de la primera muerte en la que la enfermedad fue confirmada por prueba de laboratorio.

Por Alejandra Padilla y Erika Lilian Contreras
Análisis de datos por Yareli Ramos

La base de datos de COVID-19 de la Secretaría de Salud (SSa) muestra que la primera muerte de COVID-19 por asociación en México ocurrió el 3 de marzo de 2020. Los datos también revelan que hay dos muertes más antes de la fecha oficial.

De acuerdo con los nuevos criterios integrados a esta base de datos para definir las muertes por COVID, una muerte por asociación corresponde a una persona que haya muerto y que cumplía con la definición operacional de caso sospechoso de la enfermedad, pero cuya muestra para realizar la prueba de laboratorio haya sido rechazada, no adecuada, no recibida o no haya sido tomadas. Además, el paciente debe cumplir al menos con dos de los criterios clínico-epidemiológicos establecidos en el “Lineamiento estandarizado para la vigilancia epidemilógica y por laboratorio de la enfermedad respiratoria viral” de la SSa.

Desde el 7 de octubre, la base de datos del gobierno federal incluye tanto los casos confirmados como las muertes clasificadas por medio de dos conceptos que antes el gobierno no contemplaba: lo casos por asociación y los casos por dictaminación clínico-epidemiológica. 

La SSa había anunciado en junio pasado que incluiría estos criterios en sus análisis: en conferencia de prensa, López Gatell dijo que la nueva metodología incluiría documentar los fallecimientos por otras vías complementarias porque había casos no contabilizados debido a que no hubo tiempo de realizarles pruebas o murieron en casa.

Tres muertes por asociación a principios de marzo

El 6 de octubre, la SSa agregó 262 mil 673 registros a la base de datos abiertos. De estos, dos mil 789 corresponden a muertes de personas que no fueron sometidas a una prueba de laboratorio o cuyo resultado no pudo ser obtenido, pero cuyo fallecimiento fue dictaminado como consecuencia de la COVID-19 por las características que presentaba el paciente o porque habían estado en contacto con un caso confirmado de esa enfermedad. 

La primera muerte registrada bajo esta metodología se trata de un hombre de 77 años de quien se ignora si padecía alguna comorbilidad y residía en la Ciudad de México. Este hombre tuvo contacto con un caso positivo a COVID-19 pero no le tomaron muestra o la muestra resultó no válida, de acuerdo con la base de datos de la SSa. 

A él le siguió una mujer de 90 años que falleció el 13 de marzo en la capital mexicana. Ella tenía hipertensión, insuficiencia renal crónica y una enfermedad cardiovascular. 

El 17 de marzo de 2020, un día antes de que falleciera la primera persona por COVID-19 (confirmada mediante una prueba de laboratorio) en México, un hombre de 66 años perdió la vida a causa de esta enfermedad en la misma ciudad que sus predecesores. Se ignora si este tercer caso padecía alguna enfermedad crónica antes de contagiarse de coronavirus.

Este tercer caso antes aparecía como sospechoso en la base de datos, pero ahora es un caso confirmado de COVID-19 por haber estado cerca de alguien contagiado.

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