Patricia Juárez estudia el cáncer en los huesos para prevenirlo y tratarlo. Aunque califica su primera acercamiento a la ciencia como “tardío”, Juárez ahora es doctora en Ciencias Bioquímicas por la UNAM, lidera un laboratorio y divulga sus investigaciones. 

La doctora en Ciencias Bioquímicas Patricia Juárez Camacho pasó de creer que hacer ciencia en México no era una opción de vida a ser la investigadora principal de un laboratorio que estudia el cáncer de huesos, desarrolla terapias para reducir los tumores y utiliza herramientas para hacer los tratamientos más efectivos.

Este Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, Patricia cuenta cómo se convirtió en científica. 

Serendipia (S): ¿En qué momento decidió ser científica?

Patricia Juárez Navarro: (PJN): Yo no sabía que iba a ser científica. Tuvo que pasar todo un proceso y honestamente, yo creo que fue lo más natural y lo que pasa la mayoría de las veces. Lo que sí te puedo decir es que siempre fui una persona muy dedicada a los estudios. Cuando terminé mi carrera, gracias al verano científico, sabía que necesitaba un posgrado, quería estar en un laboratorio y pensar todo tipo de proyectos, pero ahí yo no sabía que iba a ser científica.

S: ¿Por qué no?

PJN: Porque eso no te lo enseñan. Cuando eres pequeña no sabes que es una opción de vida. Honestamente, ni siquiera se me había pasado por la cabeza. Lo que sí se me pasó por la cabeza es que quería hacer una maestría y quería estar en un laboratorio de investigación porque quería aprender más. Terminé mi proyecto y decidí que quería seguir aprendiendo. Me fui a un doctorado, pero todavía no sabía que iba a ser científica, porque ya ser científica implica realmente dedicar tu carrera seriamente a otro tipo de actividades. 

S: ¿Qué pasó después?

PJN: En ese momento me movía el poder tener un buen trabajo. Sabía que tenía que ser competitiva y para poder ser competitiva necesitaba un posdoctorado. Todavía no sabía que quería ser investigadora. En el segundo año de mi posdoctorado dije: “Espérate, ya tienes una maestría, un doctorado, un posdoctorado. Este ambiente es lo mío, es lo que me gusta, lo que me encanta. Creo que sí quiero ser investigadora”.

S: ¿A qué edad empezó su interés en la ciencia?

PJN: Siempre fui una niña amante de muchas cosas, me encantaba leer, me encantaba la naturaleza. Fui una niña muy curiosa y me encantaba aprender. Pero yo no me daba cuenta que iba a tener una vocación científica, la tuve bastante tarde.

S: ¿Cómo descubrió esta vocación?

PJN: En la universidad fui parte de un verano científico de la Academia Mexicana de Ciencias. Yo te puedo decir que soy hija de la Academia Mexicana de Ciencias porque le debo la carrera o prácticamente la inspiración de hacer ciencia a este tipo de oportunidades. Gracias a eso yo fui a un laboratorio científico, ahí sí vi lo que era ciencia de “a deveras” y, lo más importante, me enteré de que ya se hace en nuestro país.

S: ¿Entonces usted ya es científica?

PJN: Tengo seis años como investigadora principal en el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE) y a parte doy clases en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Hoy mis deseos son diferentes, ahora que puedo hacer investigación comienza la siguiente historia.

S: ¿Qué investiga usted?

PJN: Nosotras sabemos que el cáncer puede ocasionar muchos trastornos a la salud. Las células cancerígenas tienen la capacidad de irse de la mama, por ejemplo, y empiezan a invadir otros órganos. Nosotras lo que queremos en el laboratorio es entender por qué las células cancerosas tienen esa capacidad de irse a otros lados e invadir. En nuestro caso en particular es entender cómo le hacen para migrar a los huesos. ¿Por qué es importante saber el cómo? Porque si tú conoces a tu peor enemigo, entonces vas a saber cómo atacarlo. 

La segunda parte de las líneas en el laboratorio es generar terapias contra los tumores. Estudiamos las propiedades de productos naturales y la capacidad que tienen de disminuir los tumores. También lo que hacemos es usar nanotecnología para encapsular ya sea estos productos nuevos o algunos otros y hacer que ataquen el tumor y no las células sanas.

Otra línea de estudio es cómo es que tus huesos se van a comportar con la edad y cómo podemos prevenir el desgaste de sus huesos. 

S: ¿Qué hacen las científicas?

PJN: Tener un laboratorio de investigación es ser multitasking. Doy clases y lidero proyectos de investigación, propongo ideas y escucho a otros para avanzar juntos. Ahora, para hacer la ciencia que tú quieres necesitas apoyo económico. Entonces mis días como científica también se traducen en estar escribiendo muchos proyectos de investigación para poder tener financiamiento. Después de eso, pues hay que darle difusión: presentaciones de divulgación y artículos. La ciencia no es nada si no se comunica. Aparte de eso, necesito tiempo para leer porque tengo que estar actualizada para situar mi investigación dentro del contexto de los demás.

S: ¿Cómo es ser científica en México comparado con otros lugares?

PJN: Yo solamente te puedo hablar de lo que he conocido en mi experiencia en Estados Unidos y aquí. Ser científico en México es bastante difícil por el financiamiento y por las oportunidades. La verdad es que las carreras científicas son muy hermosas, pero necesitas mucha dedicación, paciencia y perseverancia.

S: ¿Hay una diferencia entre ser científico y ser científica?

PJN: En ciencia también hay una disparidad de género. Por ejemplo, en las reuniones científicas a las que yo asisto muchas veces hay foros específicos para mujeres dentro del mitin grande, o sea, para que todas juntas “se quejen” o diseñen nuevas estrategias para poder ganar lugar. En ciencia lo que ocurre es similar a lo demás: es difícil encontrar mujeres en altos puestos directivos y puedes ver cuando en el salón hay un mínimo de mujeres (depende el medio en donde te estás moviendo).

Afortunadamente, yo gano lo mismo si tengo la misma posición que mi par. Pero la diferencia es que para que tú llegues ahí lo que te ha costado es más de lo que le ha costado a un hombre. Y no porque porque a ellos se les facilite. Por ejemplo, generalmente una mujer va a ser menos apoyada en la casa: si tienes hijos, pues también vas a dedicar tu tiempo a los niños y entonces tus posibilidades de seguir creciendo profesionalmente se van retrasando. No creo que sea imposible, pero mucha gente se queda ahí. Esa es y ha sido la situación por muchos años y lo que nos queda es la educación y luchar, luchar y luchar para que realmente haya más equidad, no igualdad. Equidad.

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