Un salón de belleza en el Senado opera de forma discreta. Fue exhibido luego de que una senadora fuera captada aplicándose un tinte mientras se desarrollaba una sesión plenaria.
Hay un salón de belleza en el Senado. Una oficina sin identificación dentro del Hemiciclo opera como espacio estético privado para personal selecto, incluso durante las sesiones plenarias, y fue exhibida luego de que una senadora fuera captada aplicándose un tinte mientras se desarrollaba el trabajo legislativo.
La existencia de un salón de belleza en el Senado fue revelada por el diario Reforma. En el video que acompaña a la nota se observa a una legisladora recibiendo un servicio estético durante una sesión del Pleno. El espacio funciona de manera discreta al interior del recinto legislativo y no cuenta con señalización oficial.
¿Dónde está el salón de belleza en el Senado?
De acuerdo con un recorrido periodístico, el salón de belleza en el Senado se localiza en el segundo piso de la torre del Hemiciclo. Se trata de una oficina sin nombre ni número visibles, que por dentro está acondicionada como un salón profesional: sillones de estética, espejos, una silla con lavabo para cabello y un carrito con productos de maquillaje.
El espacio opera únicamente cuando hay Sesión Plenaria y tiene un horario de 7:00 a 14:00 horas, lo que implica que el servicio se brinda mientras el Senado discute y vota asuntos legislativos.
Servicio restringido y sin reglas claras
El salón de belleza en el Senado no está disponible para todo el personal. La estilista que atiende el lugar, identificada como Jazmín, ofrece el servicio solo a ciertos trabajadores y pregunta “de dónde vienen” las personas interesadas, lo que evidencia un acceso selectivo y sin criterios públicos conocidos.
Durante el recorrido, una trabajadora preguntó si ahí se encontraba el salón. Al permitirle el ingreso, la puerta fue cerrada de inmediato, lo que impidió la observación directa del interior, aunque se alcanzaron a ver los espejos y parte del equipamiento.
Senadora se aplica tinte durante sesión
El tema cobró relevancia cuando se identificó a la senadora del PVEM, Juanita Guerra Mena, aplicándose un tinte dentro del salón de belleza en el Senado mientras se llevaba a cabo una sesión. Al ser cuestionada por reporteros, respondió molesta: “¿Cuál servicio? ¿A poco usted no se hace un tinte?”.
La legisladora señaló que el salón lleva aproximadamente un año operando dentro de la Cámara alta. Sin embargo, evitó responder si la Junta de Coordinación Política (Jucopo) tenía conocimiento formal de su existencia.
Hasta ahora, el Senado no ha informado cuánto cuesta la operación del salón de belleza en el Senado, de dónde provienen los recursos para su funcionamiento ni bajo qué reglas se autoriza su uso. Tras los cuestionamientos, la encargada del servicio cerró la puerta del lugar e impidió que continuara el diálogo con la prensa.
El Senado gastaba 1.2 mdp en otro salón de belleza en 2017
La existencia de un salón de belleza en el Senado no es un hecho nuevo. En 2017, el propio Senado de la República reconoció un gasto anual de un millón 289 mil 540 pesos en servicios de peluquería exclusivos para los 128 legisladores federales.
De acuerdo con una nota publicada por Excélsior ese año, el servicio estaba a cargo de cinco personas (cuatro mujeres y un hombre) que laboraban en el segundo piso del edificio conocido como Hemiciclo, el mismo espacio donde hoy se ubica el actual salón de belleza en el Senado. Sus ingresos mensuales oscilaban entre 11 mil y 25 mil 500 pesos, pagados como servicios profesionales.
La persona con el salario más alto recibía 25 mil 552 pesos mensuales, mientras que el ingreso más bajo era de 11 mil 600 pesos al mes. En conjunto, el Senado destinaba 107 mil 461 pesos mensuales, ya con IVA, para cubrir este servicio estético.
Para dimensionar el gasto, con ese monto anual se podrían haber pagado 25 mil 791 cortes de cabello en peluquerías de zonas de bajos ingresos, donde un corte cuesta entre 50 y 90 pesos, o bien mil 611 servicios en estéticas de zonas de altos ingresos, donde los precios oscilaban entre 600 y 800 pesos por corte en ese año.
La periodista Leticia Robles de la Rosa reportó que el servicio de ese salón fue suspendido en 2018 por Ricardo Monreal y más tarde fue puesto en marcha de nuevo por Adán Augusto López Hernández.



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