La desaparición de Paulina Camargo, ocurrida en 2015 en Puebla, derivó en una sentencia de 56 años y seis meses contra José María “N”, la última persona que la vio con vida.
La desaparición de Paulina Camargo llegó a una nueva etapa judicial después de casi 11 años. El Tribunal de Enjuiciamiento sentenció a José María “N” a 56 años y seis meses de prisión por su responsabilidad en el caso de la joven embarazada que desapareció en Puebla en agosto de 2015 y cuyos restos nunca han sido localizados.
La resolución fue dada a conocer el 17 de julio de 2026, poniendo fin a una larga espera para la familia de Paulina Camargo Limón, quien tenía 19 años y cuatro meses de embarazo cuando fue vista por última vez.

José María “N”, conocido públicamente como “Chema”, fue la última persona con quien estuvo Paulina antes de desaparecer. Una cámara de seguridad registró el momento en que ambos abordaron un taxi rumbo a la zona de La Margarita, en la ciudad de Puebla.
¿Qué pasó con Paulina Camargo?
Paulina Camargo desapareció el 25 de agosto de 2015. Ese día acudió a una consulta ginecológica acompañada de sus padres y de José María, quien era su pareja.
Después de la consulta, los padres de Paulina los dejaron en una cafetería. Más tarde, cámaras de vigilancia captaron a la pareja abordando un taxi en el Circuito Juan Pablo II. La joven nunca regresó a su casa.

Su familia denunció la desaparición esa misma noche, luego de que Paulina dejara de responder llamadas y mensajes. Desde entonces, su madre, Rocío Limón, ha encabezado una búsqueda que se ha extendido por más de una década.
Desaparición de Paulina Camargo: la sentencia contra José María
La sentencia de 56 años y seis meses representa uno de los avances más significativos en el caso. De acuerdo con la información difundida tras la audiencia, el Tribunal de Enjuiciamiento determinó la responsabilidad de José María “N” en la desaparición de la joven.
Rocío Limón declaró a medios locales que la resolución constituye un acto de justicia para su hija y para el nieto que esperaba. “Desde hace más de 10 años, Pau merecía justicia”, dijo al concluir la audiencia.
El caso ha atravesado numerosos recursos legales, cambios en la integración de la carpeta de investigación y cuestionamientos sobre la actuación de las autoridades ministeriales.
En años anteriores, José María había sido condenado por otros delitos relacionados con el caso. Sin embargo, la desaparición de Paulina Camargo continuó siendo una herida abierta para su familia debido a que la joven nunca fue encontrada.
Un feminicidio que aún no ha sido reconocido
A pesar de la sentencia, la desaparición de Paulina Camargo sigue evidenciando las limitaciones del sistema de justicia para investigar la violencia contra las mujeres con perspectiva de género.
Aunque José María confesó inicialmente haber privado de la vida a Paulina y abandonar su cuerpo, posteriormente se retractó y aseguró que esa declaración fue obtenida bajo tortura.
El caso tampoco fue investigado como feminicidio, pese a que Paulina tenía 19 años, estaba embarazada y desapareció después de reunirse con quien era su pareja sentimental.
La ausencia de sus restos ha sido uno de los principales factores que han dificultado el reconocimiento legal del feminicidio, según ha denunciado la familia durante años.
Once años de búsqueda y exigencia de justicia
En marzo de 2024, Serendipia entrevistó a Rocío Limón, madre de Paulina Camargo, quien describió estos años como un “camino tortuoso” marcado por la revictimización, los gastos legales y las fallas institucionales.
“Al final todo va a estar bien y si no es así es porque aún no es el final”, recordó Rocío al citar una de las frases favoritas de su hija durante la conversación con este medio. La madre de Paulina relató a Serendipia que, desde el 25 de agosto de 2015, ha dejado de lado gran parte de su vida para dedicarse a acudir a fiscalías, juzgados y movilizaciones en busca de respuestas.
“Fue el día más terrible, horrible e incierto de mi vida”, dijo en referencia a la noche en que denunció la desaparición de su hija. Rocío también señaló que las deficiencias en la integración de la carpeta de investigación permitieron que el caso se prolongara durante años. “Es como el juego de la pelota. Yo te aviento la pelota y me la regresas y así nos vamos durante el tiempo que sea. En nuestro caso, ocho largos años”, dijo
A casi 11 años de los hechos, la sentencia contra José María “N” representa un avance significativo, pero no responde a la pregunta que ha acompañado a la familia desde 2015: dónde está Paulina. “El final llegará cuando encuentre a mi hija”, ha reiterado Rocío Limón en diversas entrevistas con este medio.



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