La responsabilidad de las audiencias

Las noticias falsas no existen sólo en épocas electorales. Mucho se ha hablado de ellas desde que eran hojas de papel aventadas en la calle de manera anónima hasta los portales digitales y cadenas de WhatsApp que aparecen casi por arte de magia. Y sí, en todo esto los medios de comunicación y todas las personas que trabajamos en ellos tenemos una enorme responsabilidad, pero también hay una parte que se discute poco y que tiene muchísimo, muchísimo peso: las audiencias.

Así es, cada persona que lee un periódico, un medio digital, que abre whatsapp, que ve la televisión o escucha el radio, todos somos parte de ese ente llamado “la audiencia” que es el que consume y distribuye la información. Porque finalmente no importa cuánto un periodista se esfuerce por hacer una investigación: si nadie la lee, si nadie la escucha, si nadie la comparte, entonces pierde peso y cierta relevancia.

Por ello es muy importante pensar qué hacemos nosotros en nuestro papel de consumidores de información para acabar con las noticias falsas, y para detener las malas prácticas en medios. Mucho se habla también de la falta de perspectiva de género, de notas revictimizantes, amarillistas, de notas que no informan sino que señalan y acusan. Y nosotros seguimos compartiéndolas a veces sin siquiera abrirlas, sólo viendo el título. ¿Cuántas veces nos detenemos a ver quién firma la nota, a ver si tiene fuentes o sólo menciona “un estudio” o “una persona cercana a este reportero”, o siquiera a revisar qué medio de comunicación es quien la está publicando? 

Nuestra responsabilidad como audiencias es total: tenemos que hacernos cargo de lo que leemos y compartimos. Es necesaria una alfabetización mediática para salir de nuestra zona de confort y darle “like” y “share” en automático a todo lo que vemos. 

Si bien no todas las personas tenemos el tiempo para dedicar a analizar las noticias, podemos hacer un ejercicio diario al abrir Facebook o Twitter y empezar por ver dónde está la nota que leemos. ¿Ese medio nos da confianza? ¿Sabemos de quién es, quién lo dirige? ¿La nota tiene citas textuales de alguna entrevista, o datos duros con fuentes identificables? Vayamos más allá del encabezado, porque muchas veces está ahí para atraer nuestra atención pero no es lo que viene en la nota, o es tendencioso por no tener la información completa.

No quitemos el dedo del renglón y también exijamos a los medios que no den noticias falsas, y si no nos parece algo o no estamos de acuerdo con lo escrito o publicado, entonces acerquémonos a los periodistas. Abramos un debate y una conversación sin caer en las peleas  con desconocidos en redes, obliguemos a los medios a darnos contenidos de calidad pero siendo nosotros los primeros en leerlos a fondo y revisar su veracidad. 

El periodismo responsable necesita también de audiencias responsables. 

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