El alza de la violencia en contra del género femenino, el acoso y el abuso no es un secreto a voces, al contrario, es una realidad qué día con día se vive en la Ciudad de México y en todo el país. Esto ha provocado marchas, mítines y movimientos originados en la ciudadanía, con el fin de ser escuchados por las autoridades y ponerle punto final a esta problemática que nos aqueja como sociedad.

Lamentablemente, esto no ha sido posible: las agresiones en contra de las mujeres continúan al alza y ya han alcanzado a sectores significativos de la población. Con tres meses de paro en las Escuelas Preparatorias de la UNAM y una del IPN, inició el ciclo escolar 2020-1 lleno de expectativas y confusiones por parte de padres de familia y estudiantes de dichas preparatorias.

Cabe recordar que dicho paro se originó debido a la inconformidad de los estudiantes con respecto a la manera de actuar de las autoridades universitarias frente a situaciones que ponían en peligro la vida, la seguridad y los derechos de los miembros que forman parte de los planteles.

Una de las principales inconformidades de los estudiantes es que las autoridades de la Universidad no cuentan con los protocolos necesarios para salvaguardar su integridad.

Como posible solución a este paro en los planteles de la UNAM, fueron organizadas asambleas y mesas de diálogo entre los estudiantes y las autoridades para recibir las demandas y comenzar las negociaciones para poder retomar las actividades en este ciclo escolar.

Sin embargo, existe una pregunta que todos los ciudadanos nos deberíamos hacer: ¿el diálogo y los pliegos petitorios solucionarán la inseguridad que se vive dentro de la UNAM y sus planteles?

Las autoridades de la Máxima Casa de Estudios son pieza fundamental para salvaguardar y preservar el orden, la seguridad, la paz, los derechos y las garantías de los estudiantes dentro de sus escuelas y facultades; aunque en realidad no cumplen con sus funciones.

El principal problema es qué las autoridades se ven rebasadas y diezmadas por los aconteciomientos ocurridos dentro de los planteles, en donde a su vez, existen funcionarios y miembros de la UNAM que se encuentran coludidos con las personas que cometen actos violentos, acoso y violencia de género hacia las alumnas. Tal es el caso de una denuncia anónima dada a conocer el pasado mes de octubre, en la cual se estipulaba que una alumna del CCH Sur sufría acoso sexual por parte de uno de sus profesores.

El caso omiso por parte de las autoridades hizo evidente que les falta capacitación con perspectiva de género para poder atender de manera adecuada dichas acusaciones y tomar cartas en el asunto; de tal manera, el diálogo que se ha tratado de implementar no ha rendido los frutos esperados por parte de los estudiante, quienes han cumplido su palabra de mantener el paro hasta que se cree una Unidad Jurídica con Perspectiva de Género, se abran carpetas de investigación contra los acusados y se expulse o destituya a los responsables.

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Rodrigo Palacios, Colaborador invitado de Integridad Ciudadana A.C., Comunicólogo recién egresado, con visión amplia y global en temas relacionados con la política y la sociedad. Apasionado por comunicar e informar a la sociedad aspectos relevantes del día a día de manera veraz y objetiva.

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