PISA 2025: en lectura, México está peor que en el año 2000, el primero en que hizo la prueba

Un cuarto de siglo y varios gobiernos después, el país no logró un avance neto en lectura en la prueba PISA 2025. En matemáticas, el resultado de 2025 casi iguala el de 2003. Y aun así, dentro de América Latina, México sigue entre los tres mejores lugares.

Ilustración de alumno realizando prueba Pisa

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Un cuarto de siglo y varios gobiernos después, el país no logró un avance neto en lectura en la prueba PISA 2025. En matemáticas, el resultado de 2025 casi iguala el de 2003. Y aun así, dentro de América Latina, México sigue entre los tres mejores lugares.

México obtuvo 388 puntos en matemáticas en la prueba PISA 2025, siete puntos menos que en 2022 y el resultado más bajo del país en esa materia desde 2006. En ciencias (414 puntos, +4) y en lectura (408 puntos, -7), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) considera que el resultado se mantuvo igual respecto a 2022, aunque el número de lectura bajó en términos absolutos.

Pero el dato que más pesa está en la serie completa, no en la comparación de un ciclo a otro: en lectura, los 408 puntos de 2025 son menos que los 422 que México obtuvo en el año 2000, la primera vez que el país hizo esta prueba. Un cuarto de siglo de reformas educativas, de distintos gobiernos y partidos, no se tradujo en un avance neto en la materia que PISA usa para medir comprensión lectora.

 En matemáticas, el patrón es parecido: 388 puntos en 2025 está a solo tres puntos de los 385 que México sacó en 2003, la primera vez que se evaluó esa materia a fondo. Entre esos dos puntos, matemáticas llegó a subir hasta 419 en 2009 y desde entonces no ha dejado de perder terreno, con una única pausa en 2018.

Ciencias es la única materia que hoy está, aunque sea ligeramente, por encima de su punto de partida comparable (410 en 2006, contra 414 en 2025).

Resultados de México en la prueba PISA 2025

Más allá de los promedios y las series históricas, lo que revela el nivel de aprendizaje real es la proporción de estudiantes que domina lo mínimo esperado para su edad:

  • Solo 30 por ciento de los estudiantes mexicanos alcanza el nivel básico de competencia (Nivel 2 o superior) en matemáticas. El promedio de la OCDE es 65 por ciento.
  • 50 por ciento alcanza el nivel básico en ciencias (OCDE: 74 por ciento) y 50 por ciento en lectura (OCDE: 69 por ciento).
  • Casi ningún estudiante mexicano llega a los niveles más altos (5 o 6) en ninguna materia. En matemáticas, el promedio OCDE de estudiantes en esos niveles es 8 por ciento, concentrado sobre todo en países asiáticos como China, Singapur, Corea del Sur y Japón. En ciencias es 7 por ciento y en lectura 6 por ciento.

Visto en conjunto: 41.8 por ciento de los estudiantes mexicanos no alcanza el nivel básico en ninguna de las tres materias al mismo tiempo, más del doble del promedio de la OCDE (19.7 por ciento). En el otro extremo, solo 0.5 por ciento de los estudiantes mexicanos llega al nivel 5 o 6 en al menos una materia, frente a 11.9 por ciento del promedio de la OCDE.

Desde 2015, la proporción de estudiantes de bajo desempeño (por debajo del Nivel 2) aumentó 13 puntos porcentuales en matemáticas y 8 en lectura. En ciencias no hubo cambio significativo.

¿En qué consiste la prueba PISA 2025?

Los niveles de PISA describen habilidades concretas, no solo un número. Esto es lo que se espera de un estudiante que apenas alcanza el nivel básico (Nivel 2) y de uno que llega a la cima (Nivel 5 o 6) en cada materia, según la definición de la OCDE:

Matemáticas

  • Nivel básico: reconocer, sin instrucciones directas, cómo representar matemáticamente una situación simple. Por ejemplo, comparar la distancia total de dos rutas distintas o convertir precios de una moneda a otra.
  • Nivel más alto: modelar situaciones complejas matemáticamente, y seleccionar, comparar y evaluar distintas estrategias para resolverlas.

Ciencias

  • Nivel básico: reconocer la explicación correcta de un fenómeno científico familiar y usar ese conocimiento para identificar, en casos simples, si una conclusión es válida a partir de los datos dados.
  • Nivel más alto: aplicar de forma creativa y autónoma el conocimiento científico a situaciones muy variadas, incluidas las que no les son familiares.

Lectura

  • Nivel básico: identificar la idea principal de un texto de longitud moderada, encontrar información con base en criterios explícitos, aunque a veces complejos, y reflexionar sobre el propósito y la forma de un texto cuando se les pide de forma explícita.
  • Nivel más alto: comprender textos extensos, manejar conceptos abstractos o contraintuitivos, y distinguir entre hecho y opinión a partir de pistas implícitas sobre el contenido o la fuente de la información.

Esto ayuda a dimensionar lo que significa, en la práctica, que solo 30 por ciento de los estudiantes mexicanos llegue al nivel básico en matemáticas: la mayoría no logra ni siquiera representar matemáticamente un problema cotidiano como comparar rutas o convertir monedas.

México frente a la región, y frente a la OCDE

El promedio de los países de la OCDE, un club de economías mucho más ricas que la mexicana, está por encima del país en la prueba PISA 2025. Ahí, México queda mal en las tres materias: 68 puntos abajo en ciencias, 53 en lectura y 75 en matemáticas.

Pero hay otras dos comparaciones:

Contra América Latina, México queda bien. De 13 países latinoamericanos evaluados, terminó en tercer lugar en las tres materias combinadas, solo detrás de Uruguay y Chile.

  • Matemáticas: Uruguay (405), Chile (403), México (388), Costa Rica (387), Perú (382), Colombia (381), Brasil (377)
  • Ciencias: Uruguay (445), Chile (442), Costa Rica (424), Colombia y México empatados (414), Brasil (409), Perú (406)
  • Lectura: Chile (436), Uruguay (423), Costa Rica (416), México y Brasil empatados (408), Colombia (399), Perú (390)

Guatemala, República Dominicana y Paraguay quedaron en los últimos lugares de la región en la prueba PISA 2025 en las tres materias. Argentina, pese a su reputación educativa, terminó octava de 13, detrás de México. Según Argentinos por la Educación, la organización que analizó estos datos a nivel regional, la caída en matemáticas es un fenómeno de toda América Latina: incluso en los países mejor posicionados de la región, más de la mitad de los estudiantes no alcanza el nivel mínimo.

Contra el conjunto de países de la OCDE y la Unión Europea, en cambio, México queda entre los últimos en ciencias: empata con Colombia en el fondo de esa lista, solo por encima de Chipre. Ahí, quienes mejor resultado obtienen son Japón, Corea del Sur y Estonia. Es decir, México puede verse relativamente bien parado dentro de América Latina y, al mismo tiempo, estar entre los últimos lugares del club de países ricos al que pertenece formalmente.

En matemáticas, México tiene la tercera proporción más baja de estudiantes por debajo del nivel mínimo en la región (69 por ciento), después de Uruguay (57 por ciento) y Chile (59 por ciento). El resto de los países grandes de América Latina tiene proporciones peores que la mexicana.

Hay un dato que rompe el relato de una crisis exclusivamente mexicana: Chile, citado con frecuencia como el modelo educativo regional, tuvo una caída en matemáticas mayor que la de México entre 2022 y 2025 (-9 puntos contra -7). Perú también cayó 9 puntos y Argentina 11. Ningún país de América Latina mejoró de forma significativa en matemáticas en este ciclo.

Una fortaleza que la propia OCDE elige destacar

En el resumen de la nota de país, la OCDE dice textualmente que México también tiene un desempeño relativamente bueno en resolución de problemas computacionales comparado con su desempeño en ciencias. Es la materia nueva que PISA incorporó en 2025. Con 453 puntos, México queda por encima de Costa Rica (452), Colombia (432) y Brasil (406) entre los países de la región con datos disponibles.

Lo que sí explica parte de la caída de una década

La nota oficial de la OCDE para México incluye una advertencia que casi no ha circulado en medios de comunicación: entre 2015 y 2025, el número de adolescentes de 15 años que califican para tomar la prueba PISA creció más rápido que la población total de esa edad en el país. Es decir, la matrícula de secundaria se amplió, y eso significa que hoy se evalúa a más jóvenes de sectores que antes quedaban fuera del sistema escolar.

Según la propia OCDE, esto implica que parte de la caída en los promedios generales frente a 2009-2018, sobre todo en matemáticas y lectura, refleja la incorporación de poblaciones marginadas a la prueba, y no necesariamente que los estudiantes que ya estaban en la escuela aprendieran menos. Para ese grupo de alumnos cuya situación no cambió por la expansión educativa, el deterioro habría sido menor al que sugieren las comparaciones simples de promedios.

¿Quién quedó fuera de la muestra?

La prueba se aplicó a siete mil 843 estudiantes en 297 escuelas, una muestra que la OCDE calcula representativa de un millón 581 mil adolescentes de 15 años: 69 por ciento del total de esa edad en el país. El otro 31 por ciento, buena parte fuera del sistema escolar, no está en este retrato.

Las brechas dentro de México

Uno de los hallazgos que menos ha circulado: la brecha de desempeño en ciencias entre los estudiantes más aventajados y los más desfavorecidos es de 68 puntos en México, más chica que el promedio de la OCDE (85 puntos). Esa brecha se mantuvo estable entre 2015 y 2025, mientras que en el promedio de la OCDE se redujo.

El 30 por ciento de los estudiantes mexicanos evaluados está en el cuartil socioeconómico más bajo a nivel internacional, la proporción más alta entre todos los grupos. Su puntaje promedio en ciencias fue de 387 puntos. Pese a esa desventaja, 12 por ciento de los estudiantes de origen más pobre logró ubicarse en el cuartil superior de desempeño, la misma proporción que el promedio de la OCDE.

Hay otra brecha que no se mueve en la misma dirección: la de género. En matemáticas, los hombres obtuvieron 396 puntos contra 380 de las mujeres, una diferencia de 16 puntos. En ciencias la brecha fue de 13 puntos (420 contra 407), en ambos casos a favor de los hombres. A diferencia de la brecha socioeconómica, esta no es una buena noticia relativa: el promedio de la OCDE en matemáticas es de solo 5 puntos a favor de los hombres, es decir, la brecha de género de México es más de tres veces mayor que la internacional.

Más allá de los puntajes: ¿cómo viven la escuela los estudiantes?

Esto no tiene que ver con si los puntajes cayeron o no. Son dos ejes separados, y en uno México sale bien parado y en el otro no.

Actitudes y apoyo docente, por encima del promedio. 

Los estudiantes mexicanos reportan más curiosidad (80 por ciento contra 73 por ciento de la OCDE), más disposición a esforzarse ante un reto (76 por ciento contra 60 por ciento) y sienten menos que la escuela es una pérdida de tiempo (11 por ciento contra 24 por ciento, 2.7 puntos porcentuales menos que en 2022). También reportan más apoyo docente: 81 por ciento dice que su profesor de ciencias se interesa en su aprendizaje (OCDE: 69 por ciento), aunque esa cifra bajó frente al 88 por ciento que se reportaba en 2015. El 85 por ciento dice estar interesado en contribuir a la protección del medio ambiente en su futuro trabajo, contra 62 por ciento del promedio de la OCDE. Y usan más la inteligencia artificial para tareas específicas: 40 por ciento la usa para investigar sobre un tema nuevo (OCDE: 31 por ciento), 34 por ciento para resumir un texto (OCDE: 30 por ciento) y 35 por ciento para armar un borrador de trabajo (OCDE: 29 por ciento). Solo 8 por ciento dice no usarla nunca para hacer tareas, contra 14 por ciento del promedio de la OCDE.

El entorno escolar sí empeoró. 

La percepción de falta de infraestructura escolar subió de 37 por ciento en 2022 a 50 por ciento en 2025, y la de falta de materiales educativos pasó de 44 por ciento a 48 por ciento. La participación de los padres cayó con fuerza: solo 63 por ciento de los estudiantes dice que sus papás les preguntan qué hicieron en la escuela al menos una vez por semana, contra 71 por ciento en 2022; las pláticas sobre problemas escolares bajaron de 56 por ciento a 42 por ciento. Y el acoso escolar aumentó frente a 2022, revirtiendo la baja que se había registrado entre 2018 y 2022, vinculada por la OCDE a los efectos del confinamiento por la pandemia. Ninguno de estos tres deterioros es exclusivo de México: la caída en participación de los padres y el repunte del bullying se repiten en la mayoría de los países de PISA 2025.

Ninguna medición cancela a la otra. Que los estudiantes mexicanos tengan actitudes más positivas que el promedio no significa que su entorno escolar esté mejorando, y que el entorno haya empeorado no significa que los puntajes se hayan desplomado. 

El debate: ¿es la política educativa de la 4T?

México dejó de aplicar evaluaciones nacionales estandarizadas al inicio de los gobiernos de la autodenominada cuarta transformación, tras la desaparición del INEE. La Nueva Escuela Mexicana (NEM), el modelo curricular vigente, arrancó en el ciclo escolar 2022-2023, así que apenas cubre el periodo entre las dos últimas mediciones de PISA.

Pero la serie histórica completa apunta a algo más grande que un solo sexenio. El estancamiento de México en PISA no arrancó con la 4T: la lectura empezó a perder terreno desde 2009 y ya venía cayendo con los gobiernos de Calderón y Peña Nieto. Lo que sí ocurrió bajo la 4T fue la eliminación de la evaluación estandarizada nacional y el cambio curricular sin una línea base propia para medirlo. Con toda la evidencia junta, una lectura simple en cualquier dirección se sostiene poco: la caída real y significativa entre 2022 y 2025 fue solo en matemáticas, no en las tres materias; buena parte del deterioro de la década se explica por la expansión de la matrícula hacia poblaciones antes excluidas; la desigualdad entre estudiantes ricos y pobres no empeoró; y el país que más se usa como comparación de éxito en la región, Chile, tuvo una caída en matemáticas más pronunciada que la de México en este mismo ciclo, bajo un sistema educativo distinto. Nada de esto exime a México de tener, en términos absolutos, uno de los niveles de aprendizaje más bajos entre los países ricos del planeta, con un cuarto de siglo sin avance neto en lectura. Pero sí complica atribuir el resultado a una sola causa o a un solo gobierno.

La siguiente edición de PISA será en 2029 y evaluará, por primera vez, a una generación formada íntegramente bajo el modelo de la Nueva Escuela Mexicana.

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