Hoy abordaré un tema tan doloroso como los feminicidios, y que sigue ausente en la agenda pública, muy a pesar de las recomendaciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sobre “Violencia, Niñez y Crimen Organizado”. Me refiero a nuestros niños.

La falta de oportunidades ha ido sembrando por todo el país la alta posibilidad para que la delincuencia organizada nos arrebate a nuestros niños; arrancándoles la niñez que tienen por derecho. Pues casi la mitad de nuestra población no tiene empleo, sufre de marginación, hambre, salud y falta de educación.

Todo indica que, en estos casos, el narcotráfico sustituye al gobierno patriarcal y atribuye a todo aquel que lo necesita un trabajo y dinero para sostener a su familia, brindándoles también una identidad que el Estado no les da.

De acuerdo con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), alrededor de 30 mil menores de edad han participado en actividades como extorsión, tráfico de drogas, tráfico de personas, asaltos, secuestros y asesinatos.

Hay varias versiones de cómo los niños entran a la delincuencia organizada, la primera y la más común es por la necesidad de dinero para apoyar a su familia, otra es porque el narcotráfico manda en su región, por lo tanto son obligados a participar bajo la paradoja que determina su vida: “Matar o morir”. No aceptar esta opción da pie a la posibilidad de convertirse en uno más de los desaparecidos, los olvidados, los que en la memoria colectiva jamás han existido, y que cada vez es más cercana a su cotidianidad.

A toda esta problemática, la vía legal que ha seguido el Estado ha sido ineficiente pues no se persigue el delito de reclutamiento de niños en grupos de delincuencia organizada, haciendo cada vez más vulnerable a la niñez en México y con ello dando ventaja a su reclutamiento por parte del narcotráfico.

México le ha fallado a su niñez; “la gran desigualdad entre las niñas y los niños es un problema de carácter público que no ha sido resuelto” y que se agrava cada vez más y no puede quedar al desamparo de la indiferencia, en la soledad, en la calle, en los ministerios públicos, en la morgue, en las fosas clandestinas o en las ejecuciones, que cada día son más frecuentes.

Concluyo diciendo que tanto los feminicidios como el secuestro de nuestros niños son dos de los grandes problemas sociales que hoy en día debemos imponer en la agenda pública.

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Alaska J. Zamora. Colaboradora de Integridad Ciudadana A.C. Actualmente es locutora de radio en Ibero 90.9 FM, en el programa #ContraParte. @

REFERENCIAS

  • Violencia, niñez y crimen organizado. (2015). [ebook] Disponible en: http://www.oas.org/es/cidh/informes/pdfs/violencianinez2016.pdf
  • Coneval.org.mx. (2016). Pobreza | CONEVAL. [online] Disponible en: https://www.coneval.org.mx/Medicion/MP/Paginas/Pobreza_2016.aspx

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